jueves, 26 de julio de 2012

Gimme! Gimme! Gimme! a Austen man

Hola Austenianas, ya estoy de vuelta y a la carga con uno de esos vídeos que tanto nos gustan y que tanto furor causan en el rincón. Nunca pensé que se podían mezclar dos cosas tan dispares como ABBA y los caballeros austenianos, pero como comprobareis si que se puede y el resultado es más que positivo, no faltan cravats, sombreros, y algún que otro baile, pero sobre todo hombres austenianos bajo el ritmo de Gimme! Gimme! Gimme! (a man after midnight) Que es lo que más de una de las protagonistas y austenianas ha pensado alguna vez, por ello, aquí los tenéis.

sábado, 30 de junio de 2012

Fragmentos de Sentido y Sensibilidad II

¡Hola Austenianos y Austenianas! Prosigo con mi lectura de Sentido y Sensibilidad tras una larga temporada de examenes y mucho ajetreo que me han mantenido bastante apartada del rincón, que retomará su actividad normal muy pronto. Aquí os traigo más fragmentos de la novela que me han llamado la atención o simplemente me han encantado.
ps: Willoughby el "perfecto" nos ha salido rana y ha destrozado de un plumazo la imagen idílica que había formado de si mismo. Dejándome desconsolada como la pobre Marianne, y eso que yo ya sabía lo que iba a pasar.

"-Brandon es justamente el tipo de hombre -dijo Willoughby, un día que estaban hablando de él- del cual todo el mundo habla bien, pero de quien nadie se acuerda que exista; todo el mundo está encantado de verle, pero nadie se acuerda de dirigirle la palabra."

"-Pero, Marianne, de todos modos el caballo es tuyo, hasta que puedas usarlo. Yo lo guardaré hasta ese momento. Cuando abandones Barton, para tener tu hogar en un lugar más definitivo, Queen Mab será tuyo.
Todo esto fue oído por Elinor, pero en la manera de pronunciar aquellas palabras y la forma de dirigirse a su hermana, adivinó una intimidad tan obvia, una preferencia tan exclusiva, que sugería un perfecto acuerdo entre ellos. Desde entonces no dudó que eran prometidos y esta convicción no dejó de sorprederla."


"Al llegar al corredor, divisaron a Marianne ques alía apresuradamente del saloncito, muy disgustada y llevándose el pañuelo a los ojos. Corrió hacia la escalera, sin reparar en la presencia de ellas. Algo sorprendidas, se dirigieron al saloncito de donde había salido Marianne y allí encontraron a Willoughby. Apoyado contra la chimenea, les daba la espalda. Se volvió al oír pasos y por su semblante adivinaron que estaba profundamente conmovido.
-¿Qué le ha sucedido a Marianne? -exclamó la señora Dashwood apenas entró en el saloncito-. ¿Se encuentra mal?
-Creo que no -dijo él, procurando disimular su confusión, y con una sonrisa forzada añadió-: Soy yo el que va a caer enfermo ya que me he llevado un disgusto muy grande."

"-Sin duda. A mi edad las opiniones son ya bastante fijas. Probablemente la experiencia no me aportaría nuevas razones para mudar de parecer.
-Marianne es tan constante como siempre -dijo Elinor-, no ha variado absolutamente nada."

jueves, 26 de abril de 2012

Fragmentos de Sentido y Sensibilidad

Hola Austenianas. Me encuentro inmersa en la lectura de Sentido y Sensibilidad de nuestra querida Jane Austen. Este es el tercer libro que leo de ella, después de Orgullo y Prejuicio y La abadía Northanger, y está resultando un auténtico descubrimiento. He decidido compartir con todos vosotras los fragmentos que más me han llamado la atención hasta ahora, y que curiosamente están todos relacionados de alguna manera con Marianne. Digo curiosamente, porque en las versiones cinematográficas y de televisión, no me cae demasiado bien la susodicha, pero puede que con la lectura de la novela mi opinión varie. Ya iré viendo.
PS: ¡Por cierto! Willoughby, increible, si no conociera sus futuros actos y el desenlace final de toda la historia, le adoraría.

"Fueron subiendo por las colinas alborozándose con cada rayo de sol y cada desgarro azul, pensando en los propios pronósticos; y al recibir deliciosamente en sus rostros los soplos vivificantes del claro viento del sudoeste, lamentaron que los temores de su madre y hermana no habían permitido a éstas disfrutar de aquellas sensaciones tan exquisitas.
-¿Existe alguna felicidad en el mundo superior a ésta? -preguntó Marianne-. Margaret, hoy vamos a caminar por lo menos dos horas."

"El aspecto de auel joven era exacto al que su fantasía hubiese podido esbozar para el héroe de una novela, y la manera resuelta, sin perder un segundo, con que la había llevado a casa, tan desprovista de formalidades y ceremonias, revelaba rapidez de reflejos y resolución. Cuanto se relacionaba con él resultaba interesante. El nombre era agradable, su casa quedaba en el pueblo favorito de ella, y no tardó en decidir que, de todas las indumentarias masculinas, la chaqueta de caza era la más atractiva."
"Marianne comenzó a darse cuenta de que su desesperanza de los dieciséis años, respecto a hallar un hombre que colmase sus ideas sobre la perfección masculina, había sido ligera e infundada.Willoughby le ofrecío ahora cuanto su imaginación soñara en otros momentos más optimistas, como capaz de engendrar en ella un verdadero afecto; y la conducta de él anunciaba tanta seriedad en sus deseos como autenticidad en sus dotes."

Continuará...

sábado, 4 de febrero de 2012

Darcy y la niebla



Admiro la película Orgullo y Prejuicio por muchas razones, es mi película favorita y a la vez mi versión favorita del libro. La he visto tantas veces, que no me atrevo a dar una cifra concreta. Cuando empieza, siento una especie de paz interior que me aisla del resto del mundo. Aunque toda la película me encanta, hay un par de escenas que adoro sobre las demás. Una de ellas es la caminata de Darcy al amanecer al final de la película.

Simplemente me quita el aliento.

Lizzy no puede dormir, así que decide dar un paseo de madrugada, cuando el sol ya empieza a despuntar, anunciando el amanecer, y entonces como salido de un sueño, ve a Darcy dirigiéndose hacia ella. Si prestáis atención, oiréis como Lizzy suspira cuando se percata de que alfuien está bajando la colina, o a lo mejor cuando se da cuenta de quien es. Entonces comienza la maravillosa música, al principio Darcy no es más que una silueta oscura y lejana que se abre paso entre la niebla, cruzando la hierba a grandes zancadas, como si fuera un sueño, pero sabemos que es él. Solo puede ser él.

Las leves y sutiles notas del piano ascienden a cada paso que da, y yo entro en un estado de catatonismo mientras le veo acercarse cada vez más hacia donde está Lizzy. La cual no se encuentra en mejor estado lúcido que yo por la cara de ida que tiene, ya que parece estar preguntándose si lo que está viendo es real o producto de la falta de sueño unida al frió.



El viento sopla, y hace ondear la levita y el pelo, se pueden escuchar con claridad sus pisadas en la hierba cuajada del rocío de la noche. Y sin saber muy bien cuando, en algún momento a pasado de ser una visión etérea a ser un hombre de carne y hueso.



Un hombre que se detiene delante de Elizabeth Bennet después de haber protagonizado el mejor descenso de colina de la historia. Una de las cosas que más me gustan de esta escena, es que cuando vemos a Darcy, lo que estamos viendo es lo mismo que está viendo Lizzy, la cámara le enfoca desde el mismo lugar en el que está ella. Lo que ayuda más si cabe a integrarnos en la escena. El paisaje es melancólico pero a la vez esperanzador, la luz del sol va rompiendo la oscuridad que hay alrededor de la pareja. Es muy simbólico, como la oscuridad de la noche representa el pasado lleno de problemas, y el amanecer el nuevo comienzo y la nueva etapa que les espera.


Joe Wrigth dijo sobre la escena, en Director´s Commentary:


"Tengo un problema con esta escena. Tengo mis dudas sobre ella porque quizá sea algo exagerada, demasiado romanticona, pero si no pecamos de eso ahora, ya no lo haremos. Este plano dura demasiado (en referencia al plano de la caminata de Darcy) pero si Matthew no se ha ganado este momento.... Había una maquilladora a mi lado mientras lo estábamos rodando. Me susurró: Ojala mi vida fuese así"


Por ello esta escena rebosante del romanticismo más pasteloso, idílico, perfecto y arrebatador, merece tener su propia entrada.

viernes, 3 de febrero de 2012

Subasta del manuscrito de Charlotte Bronte


¿Quién dijo que las autoras clásicas habían pasado de moda?
El Mussée des Lettres et manuscrits (Museo de Cartas y Manuscritos) de París a comprado un manuscrito escrito por Charlotte Bronte a los 14 años de edad por la friolera cifra de 815.203 euros. El precio supone un record para un manuscrito de Charlotte y también para un manuscrito de las hermanas Bronte.
La venta se ha realizado en Londres, durante una subasta de Sotheby's, dedicada a literatura inglesa. El museo consiguió el manuscrito tras una riñada puja con el Museo de la Casa Parroquial Bronte, antigua casa de los Bronte en Yorkshire.
El pequeño manuscrito (del tamaño de la palma de la mano) está compuesto por 19 folios de 35 por 61 milímetros en los que hay 4000 palabras.
El manuscrito es el segundo de los seis números que escribió, y que contiene historias desarrolladas en la imaginaria Ciudad de Cristal, mundo fantástico creado por la Charlotte, Emily, Anne y su hermano para pasar el tiempo durante su niñez en los solitarios páramos de Yorkshire.
El museo ya cuenta con cuatro de las seis revistas que Charlotte escribió, el paradero de la última es desconocido, a las que se suma esta nueva adquisición, expuesta al público desde principios de año.
Charlotte a demostrado con el paso del tiempo ser la hermana Bronte más conocida, sus obras, por muy precoces que sean despiertan la curiosidad del público siglos después de ser escritas, y hoy en día siguen teniendo tanta vigencia como cuando fueron creadas.
Personalmente la considero una gran escritora, con ideas muy avanzadas para su época y condición, y reivindicaciones morales muy fuertes que supo llevar al papel de forma esplendida.


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